Una alimentación balanceada corresponde a una ingesta equilibrada de proteínas, grasas y carbohidratos; así como micronutrientes (vitaminas y minerales). Para ello, incluir variedad de alimentos, consumir 3 o más porciones de frutas y verduras al día, limitar el exceso de carbohidratos simples, azúcar refinada y grasas hidrogenadas.
En el caso del reflujo gastroesofágico se recomienda fraccionar los alimentos a 5 comidas diarias y evitar períodos de ayuno prolongado.