El electrocardiograma es un examen que evalúa la actividad eléctrica del corazón en un espacio de tiempo, con él podemos valorar la frecuencia cardíaca, si existe o no crecimiento de alguna cavidad (aurículas o ventrículos), si presenta alteraciones en la conducción eléctrica, entre muchas otras cosas. No está indicado realizarlo en todos los pacientes, se solicita generalmente para seguimiento de una patología cardíaca (como en pacientes que utilizan marcapasos, o que tienen insuficiencia cardíaca, etc) o en pacientes que puedan llegar a desarrollarla (por ejemplo en pacientes hipertensos o diabéticos, etc), pacientes con dolores torácicos que puedan sugerir alguna enfermedad del corazón (infarto, pericarditis, entre otros) pacientes con síntomas de algún trastorno electrolítico (por ejemplo alteraciones con el potasio) personas que al examinarlos se evidencie alteraciones en la frecuencia cardíaca (arritmias), en quienes van a ser sometidos a algún procedimiento quirúrgico con anestesia general que puedan llegar a presentar complicaciones (como los adultos mayores o con alguna patología de base), estas son algunas de las situaciones en las que se indica un electrocardiograma. Por lo tanto, si eres una persona joven, sin antecedentes de importancia y sin hallazgos o síntomas que sugieran una enfermedad del corazón, probablemente no te será solicitado, sin embargo si presentas algún síntoma que te llame la atención, lo ideal es que acudas a tu centro médico, seas examinado minuciosamente por un profesional, y si es el caso y tu médico lo considera, te serán solicitados los paraclínicos necesarios y un tratamiento adecuado de ser requerido.