Cuando el corazón late rápido, la velocidad con la que se eyecta la sangre de él, es igualmente rápida, es decir tiene muy poco tiempo para permitir a los tejidos oxigenarse, en el caso del cerebro eso sucede y entonces al detenerte súbitamente por milésimas de segundos, se queda sin oxígeno y empieza el mareo, si se llega a quedar segundos o minutos sin oxígeno, se pierde la conciencia.